Falleció el gran actor de doblaje argentino Ricardo Lani
December 7, 2009Sentí mucha pena al enterarme de que Ricardo Lani, el extraordinario actor y director de doblaje argentino había fallecido repentinamente el domingo 6 de diciembre.
Pocos habrán reconocido su rostro al cruzárselo por la calle, pero me imagino que, en cualquier lugar público, al oírlo hablar, la gente se daría media vuelta esperando encontrarse con alguien que conocen de algún lado. Su voz seguirá siendo sinónimo de narraciones extraordinarias en los modernos documentales de televisión de Discovery Channel y Nat Geo. Algunos también lo recordarán por ser la voz latina de Anthony Quinn. Sin embargo, yo lo asociaré siempre a la voz en castellano de David Attenborough, el gran documentalista inglés.
Conocí a Ricardo Lani gracias a Rolando Agüero, otro gran amigo y actor de doblaje, a quien le pedí que me lo presentara. Yo siempre fui un admirador del trabajo de Lani, de su voz, tan única. Supe que formaba parte del grupo de los pioneros del doblaje en Argentina. En los años 70 ya estaba haciendo voces en los dibujitos de “Astroboy”, “Jet Marte” y “Candy Candy”. A partir de eso, siempre estuvo entre los mejores profesionales de un trabajo muchas veces poco reconocido por el gran público.
Sus compañeros y amigos sabrán homenajearlo mejor que yo. Se referirán a él como “El Tano”. Sin embargo, a pesar de no haber compartido mucho tiempo con Lani, no podré dejar de alabar su profesionalismo, su gesto caballeresco y cordial, siempre dispuesto. Por eso, cuando hace poco más de dos años me llegó la oportunidad de dirigir varias series de audiolibros dramatizados, me animé a pedirle que se sumara al elenco. Era emocionante verle sacar partido de una voz a la que sabía dar el tono preciso para transmitir las sensaciones de los personajes que interpretaba. Su voz permanece viva en los personajes del juez de paz del “Martín Fierro”, el doctor Van Helsing de “Drácula” o el valiente Néstor de “La Ilíada”, sólo por nombrar algunos.
A veces, en las pausas entre grabaciones, hablábamos de nuestra actividad de doblaje y él solía repetir algo que guardo como un sabio consejo: “Nuestro trabajo no se ve. Es invisible. Lo mejor que puede pasar es que nadie note que estamos”.
Desde hoy, las ya de por sí oscuras cabinas de doblaje, están un poco más oscuras por la muerte de un maestro. Hasta siempre, Ricardo Lani.
