¿Qué pasa en la cocina del Doblaje Mexicano?

May 10, 2007

Me resultó interesantísimo un documental sobre el doblaje mexicano que hace hincapié en aspectos históricos y, muy especialmente, en la crisis que vive el sector en ese país.  “La voz detrás del personaje: El doblaje Mexicano“ fue presentado en el programa “Verdad y Fama” del canal de cable Exa TV.

Si bien la línea argumental del programa y los protagonistas hacen una autorreferencia permanente a la excelencia del doblaje mexicano, les resulta inevitable mostrar cierta nostalgia por los viejos tiempos y bastante desazón por la pérdida del privilegio de ser los únicos.

Las referencias a la crisis del doblaje en México son abordadas de forma un poco exagerada al decir que la actividad está en peligro de desaparición. Se marcan, sí, varios aspectos interesantes: como que otros países abaratan sus precios, una ley que promovía la desaparición del doblaje cinematográfico y una larguísima huelga que hizo trastabillar la relación de los actores con los estudios de doblaje. Sin embargo hay cuestiones que, al parecer, se evitan mencionar demasiado.

“La culpa la tienen Los Simpson”, me decía un colega. Y mucho de verdad hay en ello. Da la impresión de que a los doblajistas mexicanos les da un poco de vergüenza hablar de la huelga que generaron los actores de voz de la popular serie. Si bien se trataba de un justo reclamo salarial, la verdad es que el conflicto también escondía una artimaña monopólica oculta del poderoso gremio de actores ANDA que acabaría derivando en una ridícula pelea que terminó dividiendo aún más al sector entre sindicalizados e independientes. La jugarreta no sólo perjudicó a los doblajistas originales de Los Simpson, que perdieron su trabajo en la serie, sino que llegó a enfadar y enfrentar a colegas entre sí. Como ejemplo, escuchen en el documental lo que dice Claudia Mota de Marina Huerta. Tristísimo.

Esa huelga fue el detonante de una situación crítica que tenía otros antecedentes medio inadvertidos. Es verdad que ciertos factores económicos favorecieron en los últimos años la competitividad de otros países latinoamericanos, y que la suficiencia de los doblajistas mexicanos les impidió ver que en esos países se estaba doblando cada vez más. Pero, mientras en México los estudios se permitían rechazar el doblaje de documentales como los de Discovery Channel, en Argentina y Chile se especializaban a los trompicones en el control de ese género y, al mismo tiempo, aprendían a doblar otros.

Aunque no lo mencionen en el programa, los argentinos, venezolanos y chilenos están creando una industria que ha demostrado ser competitiva: se perfeccionan las técnicas, se fomentan los encuentros profesionales, se crean escuelas y academias de doblaje. Además, el acento neutral, algo que era tabú y sólo parecía ser patrimonio mexicano, ya no asusta a estos nuevos profesionales que le han pillado el truco. Muchos experimentados actores de voz dedican su tiempo libre a dar clases de interpretación y sincronía para entrenar a las voces nuevas.

Suena un poco pedante, o al menos injusto, escuchar que se tacha de “doblajeros” a profesionales de otros países por el sólo hecho de estar haciéndole competencia al gigante histórico del doblaje con un trabajo esmerado y de calidad. Sería ingenuo pensar que Disney ahora dobla casi toda su producción televisiva en Argentina sólo por ahorrar una rupias; o que “El aprendiz”, el exitoso reality show que popularizó el magnate Donald Trump se dobla en Chile sólo porque es más barato.

Antes de que vean el programa les paso un último elemento para tener en cuenta. El otro día se estrenó en los cines de Buenos Aires la película “Colorín Colorado”, dibujo animado producido por los estudios DreamWorks, con el mexicanísimo doblaje de los famosillos mexicanos Susana Zabaleta, Facundo y Miguel Galván. Un detalle para apuntar: todas las demás voces de la película son de doblajistas argentinos.

Como habrán notado, algo huele a quemado en la cocina del maravilloso e inigualable doblaje mexicano.

Acerca de cómo hablamos

May 9, 2007

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  • El lenguaje, nos dicen los filósofos, es el espejo del espíritu. Aristóteles vio en él el elemento distintivo del ser humano. Descartes lo consideró la llave para acceder a la inteligencia humana y, por ende, a la existencia de Dios.
    Sergio Sarmiento. Director de informativos. México. En “La responsabilidad de los medios en el uso de la lengua”.

Viñeta de El Roto publicada en El País.

La BBC ya no quiere locutores no periodistas

May 8, 2007

Lo que más me sorprende de la noticia es que la BBC se haya sumado tan tarde a la globalizada moda reinante. El papel tradicional del lector de noticias, opuesto al del corresponsal o presentador, se ha quedado obsoleto en nuestros servicios, afirmó Mark Thompson, el nuevo director general de la prestigiosa emisora británica. Según el señor Thompson, en la era digital hacen  falta personas polivalentes. Explicó que quienes lean las noticias deben poder hacer también trabajo de corresponsales.

Thompson hizo esas declaraciones después de que la eliminación de su puesto ante las cámaras de la popular presentadora negra Moira Stuart suscitara protestas por parte del público y diversos parlamentarios. Algunos han acusado a la emisora de retirarla de la vista del público por considerarla demasiado vieja: 55 años. Thompson se justificó diciendo que la emisora había cambiado en los últimos tiempos

Como Mister Thompson es nuevo en el cargo, alguien lo habrá avispado acerca de las nuevas tendencias de la televisión globalizada. Le habrán prevenido que los locutores, aquellos elegantes, antiguos y gloriosos profesionales de perfecta dicción que se esmeraban en hablar correctamente, entretener, divertir y educar, se han pasado de moda.

Se me estrujan las gónadas de sólo escuchar a supuestos expertos en comunicación y gurúes mediáticos alabando el dechado de virtudes comunicativas de periodistas y famosillos que inundan programas de entretenimiento y publicidades que le hablan más de frente a la gente, con locuciones más coloquiales, tonos menos impostados y dicciones más relajadas.

No hace falta buscar mucho para darse cuenta que ya no quedan en ninguna parte programas destacados de televisión que sean conducidos por locutores. Y si queda alguno, seguro que es más periodista, carilindo, caradura o cualquier otra cosa, antes que locutor.

Al parecer, a mister Thompson le avisaron que hay que jubilar a los locutores. Ahora se trata de reciclar a los periodistas como presentadores de shows, payasos, comediantes, animadores de concursos, reclamantes publicitarios, inquisidores de debates, y todos los etcéteras que se les ocurran. Si se tiene en cuenta este criterio, ya va siendo hora de que las facultades de periodismo vayan agregando asignaturas más artísticas y dejen de lado las de deontología profesional, que al parecer, también están pasadas de moda.

Si en otras épocas era antiético, ahora parece que ya no es cuestión de que un periodista se niegue a poner el careto en  publicidad o a hacer el ridículo en programas de nadería absoluta. Hoy en día la moda impone para cualquier programa periodistas de tonos menos impostados y de dicciones más relajadas. Al menos esto último nos libera de comprender lo que dicen, ya que lo único que importa es que su rostro sea más o menos conocido.

¿Y los locutores? Si alguien piensa que aún les queda el reducto de la radio, avísenme en qué programa destacado de la grilla queda alguno que no esté sólo para decir la hora o leer los mensajes de los oyentes. Tristísimo.

Y, si en el área del doblaje, creíste que locutores y doblajistas estaban liberados de las nuevas tendencias del mundo globalizado es porque no estás enterado de los estragos que están cometiéndose en muchas películas de dibujos animados con la nueva moda del intrusismo de famosos de toda laya en el doblaje.

Me ilusiona pensar que el intrusismo profesional sólo es una moda, pasajera como todas las modas, pero mientras tanto ¿qué hacemos con nuestos carnés de locutores o el título de la academia de arte dramático? Felices de los que tienen el diploma de periodistas, y si además son famosillos, que les aproveche. Pero, como decía mi abuelita: Recuerden que del único lugar que no se vuelve es del ridículo